PINTURA ÍNTIMA

PINTURA ÍNTIMA

Pinacoteca Departamental de Nariño - 2016

A la manera de un autorretrato hecho de fragmentos de la memoria, Pintura íntima recoge, en tres piezas realizadas entre los años 2011 y 2016, algunos recuerdos y anhelos generados por la pérdida de los afectos y el distanciamiento familiar, la individualidad de la creación en la soledad del estudio, la pervivencia de los seres queridos en la imagen triste de sus objetos heredados. A medias entre pintura e instalación, la muestra es una visión metafórica de algunos de los aspectos más personales y recurrentes del artista en su individualidad.

Íntimo
Laca sobre tela, barro, instalación eléctrica. 200x200x200cms. 2016

Nido Familiar
Laca sobre tela, paja. 196x273x100cms. 2011-2016

Autorretrato triste. En memoria del santo.
Laca sobre tela. 200x280cms, sotanas. Medidas variables. 2013-2016

Íntimo
Laca sobre tela, barro, instalación eléctrica. 200x200x200cms. 2016

Nido Familiar
Laca sobre tela, paja. 196x273x100cms. 2011-2016

Autorretrato triste. En memoria del santo.

Laca sobre tela. 200x280cms, sotanas. Medidas variables. 2013-2016

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LÍNEA DE FUEGO

LÍNEA DE FUEGO + Seis Impresiones

Facultad de Música - Universidad de Nariño - 2009

9º 25' 42,94"

Laca sobre tela. 280x400cm. 2009

29º 39' 04,69"

Laca sobre tela. 300x300cm. 2009

30º 30' 30,56"

Laca sobre tela. 300x300cm. 2009

34º 27' 06,37"

Laca sobre tela. 280x400cm. 2009

Tríptico de línea de fuego - 31º 36' 21,61"

Laca sobre tela. 280x660cm. 2009

Tríptico de línea de fuego - 31º 36' 21,61"

Laca sobre tela. 280x660cm. 2009

24 Barrotes

Laca sobre tela. 150x600cms. 2009

Seis impresiones. Políptico.

Laca sobre tela. 200x900cms. 2009

Retratos. Políptico

Serigrafía de polvo de metal y carburumdum sobre papel. 130x150cms. 2009

LÍNEA DE FUEGO O EL TRÓPICO DEL DESASTRE

En el taller del artista las telas se amontonan en los escaparates como en una tienda del zoco. En el desorden, ese caos ordenado del bazar, Insuasty reconoce cada pieza y la busca con la misma avidez de un comerciante que ha encontrado un cliente. Él va describiendo sus virtudes mientras la desenvuelve lentamente y uno va recibiendo el impacto visual que desprende su colorido y su fuerza, el poder de sus dimensiones, la simplicidad de la mancha, hasta que queda extendida en el suelo sucio del taller, como una alfombra persa cuya artesanía y belleza atrapa los sentidos.

La obra de Insuasty es sobredimensionada. Sorprende su magnitud con el pequeño taller que tiene en la ciudad de Barcelona, esa ciudad de España que se siente francesa y que palpita desde sus cimientos romanos cultura y arte, pero que no obstante se mantiene como una aldea cuyo aire inquieto no acaba de tener acomodo. Puede ser que sea una ciudad sobredimensionada cuya belleza incuestionable nos permite vivir en el espejismo, pero ese no es el asunto;  a lo que me refiero es a la proporción-desproporción de la obra respecto del espacio físico del taller. El artista se desenvuelve, en ese espacio tomado, con la habilidad y soltura de un bibliotecario viejo. Alcanza la obra del escaparate y la enseña recogiéndose en una esquina desde donde nos guía en esa lectura de su trabajo, desvelando el sentido de su hacer, de su quehacer, y a la vez, revelándose, como en su técnica, ante nuestros ojos.

Porque la técnica de Insuasty es un revelado, un proceso de de invertir las formas y desvelarlas, revelarlas, como a la manera de los alquimistas, donde la intuición y la razón, luchan esa vieja batalla creadora que ordena, desordena, intuye, deduce, crea, recrea, y así, hasta que se impone una lógica, un equilibrio entre los contendientes y la obra es firmada y confinada a su lugar en la estantería del zoco taller. En el proceso de desvelarnos su obra, la conversación entusiasta y pausada de Edgar, nos va dejando la sensación de que se mueve con certeza en el azar, que prevé con anticipación el desenlace del caos, que ordena el desorden y que sabe a ciencia cierta los vericuetos del camino. Y es que el orden final en su obra no es solamente un asunto técnico, sino también, conceptual.

Sentado frente a uno de los enormes trípticos de sus volcanes que inician el proceso de “Línea de fuego”, él  va indagando, subido en ese cráter, sobre la naturaleza explosiva de los volcanes, su capacidad de destrucción, su capacidad de creación y de construcción del paisaje, etc., y propone una semejanza donde la medida es lo humano, el hombre en su sentido más amplio, estableciendo una relación con su carácter explosivo, donde el resultado es el dolor y el sufrimiento, la violencia y la destrucción, la guerra y el odio, elementos atávicos de una especie con gran capacidad creadora y a la vez terriblemente autodestructiva.

El volcán Galeras inunda de cenizas la hermosa ciudad de Pasto, y de ese rugido de la tierra que altera el plácido silencio andino, surge también la inquietud del artista sobre su propia naturaleza, como ser humano, como creador, como miembro de una comunidad violentada por la fuerza telúrica del odio, como ciudadano de un país golpeado por la violencia, la injusticia social, el crimen de estado, el paramilitarismo, la guerrilla, el narcotráfico, y un largo etc. de desgracias que nos convierten en el epicentro de casi todas los desastres. Desde ese origen que padecemos todos los colombianos, Edgar traza, desde dos puntos distantes de Colombia, dos coordenadas, dos sitios simbólicos, dos líneas eclípticas que proyecta como una sombra nefasta sobre el resto del planeta, revelándonos nuevamente, una dimensión geográfica que podríamos llamar, un trópico del desastre , en el que los puntos que nos señala, esas otras coordenadas escogidas, van evidenciando esos volcanes humanos: explosiones de odios políticos, desastres religiosos, barbaries, injusticias de la guerra y el hambre, genocidios y crueldades, miserias de la sinrazón de una especie antropófaga de ambiciones desmedidas.

Podría girar y girar la bola y los volcanes surgirían por todo el planeta, de norte a sur y de este a oeste, en un paisaje de grados minutos y segundos, líneas de fuego, cráteres humeantes, explosivos epicentros, a los que Insuasty nos acerca con su metáfora artística, poniendo el dedo en la llaga, desde su propio origen volcánico, en los dos sentidos, por el Galeras  que domina su geografía de nacimiento y su memoria, y ese otro volcán que es nuestro país, erosionado por una lava de sangre que nos recorre desde la “patria boba” hasta nuestros días, ese país en el que uno quisiera, que como máxima expresión de su furia telúrica, todo quedara, como el Galeras, en un rugido y una fina lluvia de ceniza. Solo ceniza.

Agustín Jiménez Pimentel

Barcelona. 2009-08-21

LÍNEA DE FUEGO

Las coordenadas son precisos puntos invisibles. Exactos lugares desconocidos. Habitados o deshabitados puntos y líneas que nos guían a través de un planeta extenso y complejo que se ordena con  grados, minutos y segundos para darnos un lugar en el mundo. 

La “línea de fuego” es una línea imaginaria de coordenadas. El  artista ha seleccionado un  punto geográfico al norte y otro al sur de Colombia proyectándolos como una sombra a través del planeta y  creando una especie de trópico del desastre a partir de la eclíptica o línea transversal que se permite cruzar el ecuador y los trópicos. En su recorrido esa sombra nefasta va hallando sus paralelas, no geográficas, sino de conflicto. Una línea de fuego convulsa, una línea explosiva, una línea que va uniendo ese espíritu ancestral del hombre, armado con un hueso, un arcabuz, un misil, por  los siglos de los siglos…

La obra nos guía en su recorrido por esos puntos exactos, que para la mayoría no nos dice nada, y que sin embargo a la luz de su traducción en lugares visibles, se revelan como espacios comunes, marcados por el volcán del conflicto. De allí que el volcán sea la metáfora de la que se vale el autor para introducirnos en epicentros de convulsión y violencia, donde la lava volcánica es para los mortales una lava de odio que lo impregna y destruye todo. 

Aquí en el punto 30º 30’ 30,56’’ o allá en el punto 11º 47’ 24,07’’ el volcán ruge y tiembla la tierra, el rojo tiñe de dolor ese mundo, esa sombra proyectada por este país convulso y autodestructivo, como quien arma un rompecabezas de tragedias, de coordenadas invisibles y localizables en un mapa desfigurado por la fuerza telúrica del hombre. Puro atavismo.

A.J.

9º 25' 42,94"

Laca sobre tela. 280x400cm. 2009

 
29º 39' 04,69"

Laca sobre tela. 300x300cm. 2009

 
30º 30' 30,56"

Laca sobre tela. 300x300cm. 2009

 
34º 27' 06,37"

Laca sobre tela. 280x400cm. 2009

Tríptico de línea de fuego - 31º 36' 21,61"

Laca sobre tela. 280x660cm. 2009

Triptico rojo - 15º 37' 59,35"

Laca sobre cuerina. 200x390cms. 2009

24 Barrotes

Laca sobre tela. 150x600cms. 2009

En la misma línea de búsqueda de seis impresiones, Veinticuatro Barrotes, alude a la penetración del espacio, a la vivencia interna en ese lugar donde el tiempo es detenido y a su vez, paradójicamente, continua su inexorable camino. El espacio es cuerpo, continente, recinto que nos atrapa y nos contiene. Lugar donde transcurre nuestra existencia interiorizada y oculta. Esa celda que nos limita y oprime nuestra propia naturaleza. Veinticuatro son las horas del día, veinticuatro son también los barrotes de esa celda que el artista recoge como una huella, la impresiona, y la revela, y en esa revelación descubrimos la relación física y temporal de la existencia, nuestro transitar sin camino, nuestro vuelo sin alas. Pero en la limitación del espacio del reo y nuestra propia limitación siempre cabe la esperanza, aunque para ello debamos desprendernos de nuestro cuerpo e ignorar esos barrotes. El trabajo es arduo pero no imposible si se aplica el principio oriental, profundamente filosófico, que nos propone que es posible conseguir la libertad en un metro cuadrado.

Seis impresiones. Políptico.

Laca sobre tela. 200x900cms. 2009

Seis impresiones es un viaje al interior del ser humano. Su primera frontera es el rostro, es la imagen externa. De ella se vale el artista para hacernos cruzar hacia un viaje intenso, cargado de misterio. Ese misterio se representa gráficamente en la presencia- ausencia de la totalidad, los rostros se diluyen, se fragmentan, se deshacen y se auto destruyen. Son rostros de reos, prisioneros, de seres humanos en cautividad, pero que proyectan su circunstancia a cada uno de nosotros, prisioneros a la vez de nuestros propios conflictos internos, atrapados en nuestras propias dudas existenciales, carentes de certezas y a la deriva en un mar revuelto sin horizonte a la vista. Cada uno está impregnado de su propia circunstancia, de sus vivencias, atrapado en los hilos de la memoria y arrastrado a la incertidumbre del devenir. Son rostros oxidados, envejecidos por su propia crueldad, así que el oxido que cae sobre ellos es el de su propia culpa, el arma ha sido pulverizada para terminar de imprimir una imagen que llena de contenido su propia existencia, enrojecida con el color del hierro como una metáfora de la violencia y del sufrimiento. El artista nos la presenta como una máscara en la que intuimos lo que oculta, el verdadero rostro que esconde. No se trata de una representación del culpable, porque ello carece de interés, sino más bien de una representación de lo humano en el sentido más amplio, el cual soporta sus propias vivencias como una carga ineludible que le representa en su yo interno y le proyecta a su yo externo, esa última frontera desvelada por la imagen que nos coloca todos frente a un espejo envejecido por nuestra propia experiencia.

Retratos. Políptico

Serigrafía de polvo de metal y carburumdum sobre papel. 130x150cms. 2009

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PRESENCIAS POR AUSENCIAS

PRESENCIAS POR AUSENCIAS - LA ESCALERA DE MAÍZ

Galería Full Art - Sevilla, España 2005

NOTA DE PRENSA


EDGAR INSUASTY


Presencias por ausencia. La escalera de maíz


La tierra nos ayuda a ubicar al artista, (Colombia 1972) y también a su obra en la que la arcilla o el barro tiene un papel fundamental. La tierra, el suelo, es el soporte donde el artista trabaja la obra. Durante el proceso la tierra cubre partes del lienzo, se vierten pigmentos y se fijan las huellas de esa sutil presencia que se intuye por la ausencia y que crea un paisaje mitad intencionado mitad casual.

En los lienzos, lo que queda frente a nosotros es un conjunto de estratos de acción, allí, el espectador  desconoce cómo se ha controlado la materia. Una materia plana, desmaterializada, que la tela absorbe. Una tela que casi se podría doblar como una bandera. Una tela que pierde el aspecto de lienzo, de cuadro. Una tela sobre la que se podría deslizar la mano sin encontrar ni siquiera un escollo o accidente.

Los pinceles se han sustituido por cuerdas, por tierras, por grabados en positivo o negativo, todo en pos de que la obra “diga” desde su misma acción de no pintar sino de construir en una especie de  sublimación de la artesanía que abre nuevos horizontes a las bellas artes. Y esto sucede porque en sus lienzos, la temática puede ser prescindible y se recurre más a la metafísica y la euritmia que a la vinculación o interpretación con nuestra realidad circundante, fruto de la experiencia de nuestros sentidos.

El papel empleado le permite al autor aplicar distintas calidades y al ser brillante es como si trabajara una superficie marmórea. El proceso es semejante al de las telas: poner y quitar, aplicar y pulimentar, resumir hasta llegar a la esencia de lo desconocido pero sugerente. Es de destacar en estos papeles las magníficas y diversas cualidades que el grafito produce, desde las más brillantes, dibujísticas e incisivas hasta las que parecen producir el efecto de un collage de metales finamente laminados.


Julio Criado.

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USTED ESTÁ AQUÍ

“USTED ESTA AQUÍ”

Arqueologías. Proyecto desarrollado en Madrid con la colaboración de inmigrantes latinoamericanos residentes en España.

Usted está aquí. Arqueologías
Impresión serigráfica de laca de poliuretano sobre tela. 280 x 600 cm. 2005

El proyecto “Arqueologías”, al que pertenece ésta pieza, implica la colaboración de individuos que en su condición de emigrantes-inmigrantes hacen parte de una especie de recolonización inversa desarrollada en el llamado primer mundo. Buscamos el registro cualitativo de sus azares personales a través de una estrategia pictórica acción-experiencia-estética que supone en principio, el planteamiento de ficciones metáfora producto del azar registrado, mediante técnicas serigráficas, sobre cartografías o mapas ficticios como guías de establecimiento.

En “Usted está aquí”, dos espectadores-protagonistas son invitados a crear trayectos a manera de itinerarios absolutamente personales. El mapa ficticio –metáfora de la ubicación- queda cubierto por una fina capa de barro que, una vez seca, se resquebraja siguiendo los plegamientos de la tela puesta a disposición de los protagonistas. A todo gesto de doblar, pisar, arrugar, subyace un registro, una fibra nerviosa que se imprime en la tela como producto de la necesidad de cada uno por seguir una línea de comportamiento, cada uno tiene una forma particular de doblar, de moverse, de limpiar cada rastro a la manera del arqueólogo que va descubriendo su propia historia. El individuo que hace parte de su propio invento migratorio, construye su propia ciudad, esté donde esté, establece su propia experiencia urbana, se identifica recreando su propia memoria familiar, esa “pequeña memoria” mezcla de ficción y realidad, que nos diferencia a unos de otros.

Más, la cuestión de las migraciones es también un asunto de distancias. El espacio generado entre dos puntos, partida-llegada, puede ser un no lugar hecho de vacío, principio de la des-ubicación. En esta época, llena de migraciones y mudanzas, los seres humanos buscamos el sitio soñado y al final, el lugar elegido termina por convertirse en aquel sitio soñado; así, el sujeto va creando su propia imagen de ubicación, de situación, mientras va rellenando aquél vacío que deja la distancia. El individuo absorbe a la vez que añora, muta y se adapta sin dejar de ser el producto de sus propias circunstancias de alejamiento, de ausencia y desarraigo; se sitúa de aquella forma tan  descarnadamente natural con que nos inventamos el mundo en el que vivimos como nuestro entorno intimo para poder sobrevivir en él. Quizás solo estemos mudando la piel, como las serpientes que abandonan los restos ahí mismo, en el lugar donde finalizó la transformación, ¡de piel, por supuesto!, aunque se conserve íntegra la carne, después de todo, nosotros también perdemos constantemente residuos de nuestra piel, mudamos constantemente. 

La tela pierde el aspecto de lienzo, de cuadro. Es una imagen borrosa, como el tenue reflejo de lo que finalmente somos, de lo que queda de nosotros.

Usted está aquí - Detalle

Nino Gaviria. Medellín. Colombia.

Fecha de llegada a España 20 de enero de 2003

Efraín Torres. Sogamoso. Colombia. 

Fecha de llegada a España 30 de marzo de 2001

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PAQUIDERMOS IMPRECISOS

GRAN TELÓN. PAQUIDERMOS IMPRECISOS

Laca sobre tela. 190x1600cms. 1997

A manera de ritual de clausura de una etapa de exploración plástica y académica, especialmente técnica, con respecto a las posibilidades del uso de la pintura industrial y el barro, elementos claves en mis investigaciones como pintor y como estudiante, realicé el gran telón encerrado 11 días durante el verano de 1997 en el Palatino de la Facultad de Artes de la Universidad de Nariño de donde acababa de egresar.

La obra consistió en elaborar una pintura de muy gran formato, que luego se dispuso en el patio central de una biblioteca de la ciudad y que sirvió como muro para una acción instintiva de corte, de cambio de estación, de salida y de expectación muy imprecisa. 

Tres meses después, me marché del país.

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SERIGRAFÍAS PRIMITIVAS

SERIGRAFÍAS PRIMITIVAS

Museo de Arte Moderno de Quito. Sala Benjamín Carrión.

Quito, Ecuador. 1996

LA PINTURA DE EDGAR INSUASTY

Por Inés Flores. Quito.

Este pintor colombiano, Edgar Insuasty (Pasto, 1972), encontró muy pronto el camino del arte y viene siguiéndolo con tanta decisión y con tanta energía, que ello le ha permitido alcanzar un apreciable nivel en el campo de la plástica.

Insuasty se sumerge de manera impulsiva en una imagen resueltamente recuperada desde su propia interioridad. Con absoluta desenvoltura pasa de lo fantástico a lo real, elaborando un abstraccionismo lírico que lo exime de todo lo anecdótico.

Ágiles trazos, como arabescos arremolinados producen en su pintura un ritmo de masas ligero y dinámico. El tema inunda al artista con una fuerza que fluye caudalosa en su obra, como marejada o torbellino de líneas y color que expresan su apego raigal a sus orígenes, en términos de tierra y espacio.

Y en cuanto a sus figuras pintadas con ternura y firmeza a la par, desfilan o permanecen con una gracia primaria que posee la atracción de lo espontáneo; producto de un artista que madura y domina ya las relaciones entre la emoción y el intelecto.

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